«¿Ejercicio Malo? No se puede acusar de asesinato a una pistola»

Hablar de ejercicios “buenos” y “malos” fuera del contexto específico definido por el sujeto que va a realizar el movimiento no tiene mucho sentido. Realmente, si lo piensas, cualquier ejercicio puede ser contraindicado, solo habría que buscar a la persona idónea (Héctor García).

Piensa en un surtido de una caja de bombones, en la cual te puedes encontrar con una variedad de sabores que no serán todos de tu agrado, pero si para otras personas. Por ello, debemos seleccionar con buen ojo aquellos ejercicios con los que logremos mejorar nuestras capacidades físicas sin correr riesgos innecesarios.

Fuente imagen caja de bombones: https://www.klipartz.com/es/sticker-png-ouwcy

Partiremos de que la mejor forma de evitar la lesión es prevenirla. Por ejemplo, el entrenamiento al fallo muscular o cuando ya no rindes más puede resultar peligroso, piensa que la fatiga es un indicador que te avisa cuándo debemos parar (basándose en la prevención de lesiones).

Debo confesar que, a nivel genérico, me inclino en mayor medida por la ejecución de ejercicios con total libertad de movimiento (trabajando en varios planos de movimiento) que implican aceleración, desaceleración y estabilización conjunta, pretendiendo ser mucho más parecidos a las acciones de la vida diaria.

Por lo que deberemos enfocar nuestro objetivo desde un aspecto global, multiplanar y correctamente estructurado respetando una adecuada dosis de entrenamiento, abarcando desde la mejora de la fuerza, así como la velocidad, coordinación, equilibrio, agilidad, estabilidad articular y de la higiene postural.

Buscaremos aprender a movernos mejor; no basaremos el entrenamiento en sensación de cansancio o búsqueda de agujetas. Como profesionales de la salud, debemos fomentar la adherencia al ejercicio físico como hábitos de vida saludables.

«No debemos obviar, sino más bien buscar el verdadero estímulo y desafío de los ejercicios con el fin de sentirnos bien en el día a día»